Y nuevamente vemos(como en un fragmento de Jane Eyre que compartimos una vez) cómo el amor embellece e ilumina a la dama que lo está experimentando...
"...Anne no vio nada, no pensó nada del lujo del salón; su felicidad era interior. Sus ojos refulgían y sus mejillas estaban animadas, pero ella no lo sabía. Pensaba solamente en la última media hora y mientras ocupaban sus asientos, en su pensamiento repasaba los detalles. La elección del tema de conversación, sus expresiones, y más aún sus gestos y su fisonomía eran algo que ella podía ver sólo de una manera. Su opinión acerca de la inferioridad de Louisa Musgrove, opinión que parecía haber dado con gusto, su asombro ante los sentimientos del capitán Benwick, los sentimientos de éste por su primer y fuerte amor-las frases dejadas sin terminar-, su mirada algo esquiva, y más de una rápida y furtiva mirada, todo aquello hablaba de que al fin volvía a ella; el enfado, el resentimiento, el deseo de evitar su compañía habían desaparecido. Y sus sentimientos no eran simplemente amistosos; tenían la ternura del pasado; sí, algo había en ellos de la antigua ternura. El cambio no podía significar otra cosa. Debía amarla."
Pero durante el concierto el capitán ve a Mr.Elliot con Anne y piensa erróneamente que ella se ha comprometido con su primo y eso destruye nuevamente sus esperanzas.
Este segundo fragmento es posterior a la carta donde le declara su amor a Anne, y me gusta mucho porque revela y resume los sentimientos del capitán y su gran amor nunca extinguido. Qué caballero, por Dios!
"...lo que allí, en el papel, había declarado era lo cierto y no se retractaba de nada. Insistía en que no había amado a ninguna más que a ella. Jamás había sido reemplazada. Jamás había creído encontrar a nadie que pudiera comparársele. Verdad es-debió reconocerlo-que su constancia había sido inconsciente e inintencionada. Había pretendido olvidarla y creyó poder hacerlo.Se había juzgado a sí mismo indiferente , cuando solamente estaba enojado; y había sido injusto para con sus méritos, porque había sufrido por ellos. El carácter de ella era a la sazón para él la misma perfección, teniendo al mismo tiempo la encantadora conjunción de la fuerza y la gentileza
(...)allí había visto él que todo exaltaba a la mujer que había perdido; y allí comenzó a lamentar el orgullo, la locura, la estupidez del resentimiento, que lo habían mantenido apartado de ella cuando volvieron a encontrarse."
Quiero un capitán Wentworth para mí!!!!
Quiero aprovechar la ocasión para agradecer un detallazo que ha tenido conmigo la querida amiga Laura, que maneja con maestría varios blogs, ya que es una escritora de talento e imaginación muy fértil(no sé cómo lo logra, es admirable)donde vuelca sus historias(éste es uno de ellos y aquí el otro). El segundo blog de Laura fue creado para compartir su historia Berkley Manor, un relato de época que narra las aventuras de Melanie Livingston, una sensible muchacha que descubre la vida y el amor en la mansión del título.
Bueno, ella me dedicó una entrada preciosa en su primer blog que agradezco mucho, ya que para hacerlo debió navegar entre mis tonterías un buen rato, jeje(lamento eso, amiga).
No voy a aburrirme jamás de Frederick Wentworth/Rupert Penry Jones. Jamás. Sólo véanlo, es hermoso.
Besos a todos!







