"No puedo soportar más en silencio. Debo hablar con usted por cualquier medio a mi alcance. Me desgarra usted el alma. Estoy entre la agonía y la esperanza. No me diga que es demasiado tarde, que tan preciosos sentimientos han desaparecido para siempre.
Me ofrezco a usted nuevamente con un corazón que es aún más suyo que cuando casi lo destrozó hace ocho años y medio. No se atreva a decir que el hombre olvida más prontamente que la mujer, que su amor muere antes.
No he amado a nadie más que a usted.
Puedo haber sido injusto, débil y rencoroso, pero jamás inconstante. Sólo por usted he venido a Bath; sólo por usted pienso y proyecto.
¿No se ha dado cuenta? ¿No ha interpretado mis deseos?. No hubiera esperado estos diez días de haber podido leer sus sentimientos como debe usted haber leído los míos. Apenas puedo escribir. A cada instante escucho algo que me domina. Baja usted la voz, pero puedo percibir los tonos de esa voz cuando se pierde entre otras. ¡Buenísima, excelente criatura! No nos hace usted en verdad justicia. Crea que también hay verdadero afecto y constancia entre los hombres. Crea usted que estas dos cosas tienen todo el fervor de
F. W.
Debo irme, es verdad. Pero volveré o me reuniré con su grupo en cuanto pueda.
Una palabra, una mirada me bastarán para comprender si debo ir a casa de su padre esta noche o nunca "
"...Allí intercambiaron otra vez esos sentimientos y esas promesas que una vez parecieron haberlo asegurado todo, pero que habían sido seguidas por tantos años de separación. Allí volvieron otra vez al pasado, más exquisitamente felices quizá en su reencuentro que cuando sus proyectos eran nuevos. Tenían más ternura, más pruebas, más seguridad de los caracteres de ambos, de la verdad de su amor."
Qué maravilla realmente, sin palabras...
me encantan estos fragmentos de Persuasión, de la querida Jane Austen.
No puedo ni imaginar qué se podría sentir al recibir una carta así, qué excelente conclusión para una historia como la de nuestra pobre Anne Elliot, con tanto sufrimiento en el corazón y una familia tan in-so-por-ta-ble.
Frederick-Rupert es sin dudas el gran premio :)
Releyéndolo de nuevo. Amo este libro.
Que tengan buena semana!
Bienvenidos viajeros, a este sitio al que denomino como mi propia galaxia, aquí verán un muestrario de mis obsesiones principales, como Jane Austen, las series y películas de época, libros y caballeros bien parecidos. Quiero ser Amanda, porque ella entró en la ficción de Orgullo y Prejuicio y se quedó con Mr.Darcy, el sueño de toda damita austeniana...
Ellos van conmigo.
lunes, 27 de agosto de 2012
miércoles, 15 de agosto de 2012
Algún lugar en el Tiempo.
Advertencia: este post contiene spoilers.
Uno de los mejores libros que he leído, o mejor dicho, devorado, los últimos tiempos, ha sido "Somewhere in Time" de Richard Matheson, cuya traducción sería Algún lugar en el Tiempo. Título precioso si los hay.
La novela fue publicada en 1975, y llevada al cine en 1979 por el director Jeannot Szwarc con Christopher Reeve y Jane Seymour en los roles principales.
El mismísimo Matheson fue el encargado de realizar el guión.
Yo he visto la película y es bellísima, pero me gustaría centrarme en el libro porque me parece que es infinitamente superior (con perdones al autor) y no me convencen algunos de los cambios que se introdujeron para su traspaso a la gran pantalla. Con todo, aprovecharé las imágenes del filme para ilustrar esta humilde reseña.
Si vieron la película y les gustó, deberían leer el libro.
Aunque si no quieren saber cómo termina, eviten leer este informe.
Tengamos en cuenta que Richard Matheson es un reconocido escritor de ciencia ficción: "Soy Leyenda" y "El Hombre Menguante" son grandes libros del género y logran reconstruir a la perfección las extrañas circunstancias que atraviesan sus personajes.
He leído ambos y los disfruté mucho.
Me agrada la ciencia-ficción. Ray Bradbury me encanta.
Cuando supe de Somewhere in Time me sorprendió mucho que fuese una creación de Matheson, ya que la consideraba como un relato de época.
Sin embargo, la extraña unión de ambas cosas (relato de época/ciencia ficción) dan vida a una extraordinaria historia de romance que te conquista desde el primer párrafo.
Existen dos tiempos distintos en el relato, el principal es la narración de la historia en sí misma que veremos a través de los ojos de Richard Collier, el protagonista.
Este uso de la primera persona(como sucede en Jane Eyre) intensifica la sensación de identificación que tenemos al leer el libro, pues vivimos el punto de vista del personaje narrador.
El segundo tiempo es un prólogo y un epílogo del hermano de Richard, quien recopila y publica su historia y tiene una visión completamente distinta de todo lo acontecido.
Comenzamos la historia embarcados en un alucinado viaje por las autopistas de Los Ángeles, con Richard dejándolo todo atrás para enfrentarse a una dolorosa realidad.
Con sólo 36 años, una carrera exitosa, y todo el futuro por delante es diagnosticado con un agresivo tumor cerebral, inoperable y le dan unos 6 meses de vida, como mucho.
Entonces toma la decisión de liquidar todos sus asuntos y realizar un viaje sin rumbo definido y tal vez escribir un libro póstumo, ya que Richard es escritor.
Alto, de grandes ojos azules y muy guapo, siempre tuvo éxito en las conquistas amorosas pero nunca se enamoró de verdad.
Ésa es tal vez la única cosa que lamenta no haber tenido en su vida, ya que siempre asumía que la encontraría más adelante y terminaría casado y con hijos. Un buen matrimonio como el de sus padres y su hermano Bob.
Por los caminos del azar y huyendo de una ruta demasiado transitada, llega por casualidad a un viejo hotel a la orilla del mar que lo fascina por su aspecto antiguo y la tranquilidad del ambiente, allí se instala y comienza a pensar en cómo habría sido el espléndido pasado del edificio.
Su enfermedad se le manifiesta mediante fortísimos dolores de cabeza que duran horas y suelen aparecer en la mañana, pero aparte de eso se siente bien.
Una mañana, haciendo tiempo para almorzar, visita una exposición de historia del hotel donde se muestran objetos de finales del siglo XIX o inicios del XX.
Parte de la muestra recuerda a una célebre actriz que representó una obra allí mismo, en el teatro del hotel, en Noviembre de 1896.
Al ver la fotografía de Elise McKenna, Richard se enamora locamente de ella casi al punto de la obsesión y entregándose por completo a esa pasión, inicia una búsqueda desesperada de información acerca de ella y de su vida; sin alejarse demasiado del hotel, porque siente que, de algún modo, la esencia de Elise sigue allí.
Pronto descubre, en libros y biografías, que Elise era una actriz magnífica, una estrella de los escenarios pero su vida privada siempre fue el más grande de los misterios.
Vivió largos años pero nunca se casó y jamás se le conoció un solo romance, ni una mínima aventurilla.
Lo más llamativo de su existencia había sido un cambio de personalidad que Elise experimentó alrededor de la época en la que se hospedó en el hotel y a la que nunca le hallaron explicación.
Antes de 1896 era un actriz cuya mejor característica era nada más que su belleza, pero luego de ese año se había convertido en una artista muy talentosa, que no fallaba ni en el más complicado de los papeles. También había pasado de ser una joven alegre y chispeante a una persona triste y taciturna, que prefería pasar todo su tiempo en soledad.
Una secreta tragedia la había afectado profundamente y cambiado su vida para siempre.
El único indicio de que algo podría haber sucedido fue un trocito de un poema que Elise escribió y que se había salvado cuando ella quemó todos sus papeles personales, y que decía:
El breve momento sepultado en su mente, surge con fuerza y logra recordar de que ella lo observaba, lo miraba como si lo conociera...
Richard cree volverse loco y una idea comienza a germinar en su mente: no puede ser una casualidad lo que lo llevó a ese hotel, tampoco el cambio sufrido por Elise en ese mismísimo lugar, y mucho menos el hecho de que ella lo reconociera aquella noche y luego muriese con estas palabras en sus labios: "Y el amor, lo más dulce".
Todos aquellos hechos tienen una simple explicación, él ya estuvo allí, sólo que más de 70 años en el pasado, pero cómo volver?, cómo zafarse de las cadenas que lo aprisionan a la época actual?. Una investigación minuciosa de los registros antiguos del hotel le proporcionan la prueba más irrefutable: en un deteriorado libro de registros del año 1896, en el mes de noviembre, está escrito su propio nombre, con su habitación y hora de entrada correspondientes.
Richard le dedica horas y horas a la lectura de libros acerca de la teoría del tiempo, convenciéndose cada vez más de que sólo necesita convencer a su mente para transportarse físicamente al pasado.
La intensidad de su amor y su firme decisión, lo llevan a perfeccionar la idea, así que compra ropas y dinero lo más cercanos posibles a 1896 y comienza las durísimas sesiones de autohipnosis.
Por supuesto, lo vital es no ponerse a pensar en lo ridículo del proyecto, sino tener la mente lo más abierta posible.
Así, logra aparecer por unos segundos en otro plano, luego un poquito más de tiempo hasta que al fin realiza el tan ansiado viaje.
Y ahí se inicia el Libro Dos, con Richard apareciendo en el año 1896 totalmente decidido a encontrar a Elise y conquistarla, absolutamente nada más importa.
Sólo hallarla y amarla.
Aquí comienza la verdadera historia, con este joven de 1970 intentando adaptarse a la vida cotidiana de fines del siglo XIX.
Una de las escenas más hermosas del libro y que no está suficientemente bien adaptada en el filme es el momento en que Richard finalmente encuentra a su adorada Elise, mientras ella está dando un paseo por la playa al atardecer.
Inexplicablemente para Richard, la muchacha no lo rechaza cuando él la aborda sino que se queda tan impactada como él, sin poder quitar la vista de su rostro y le pregunta :
Pronto deberá enfrentarse a la férrea protección y celos del representante de la joven, un desagradable y fornido hombre llamado William Robinson, con quien habrá odio a primera vista. La madre de Elise, también presente, colaborará para intentar alejarlo de ella.
Ya que Elise se encuentra alojada en el hotel junto a toda la compañía, con propósito de probar allí la obra que J.M. Barrie escribió especialmente para ella.
Luego de haber viajado en el tiempo sólo para hallarla, Richard perseguirá a su amada a toda costa, sin querer dejarla un solo minuto, en ciertos momentos él se da cuenta de que su conducta no se condice con lo que se esperaba de un caballero en esa época, pero siente un miedo tan grande de perderla o regresar que continúa con su cortejo, confesándole que la ama cada vez que puede.
Desconcertada, pero profundamente atraída por ese joven tan extraño pero tan guapo, Elise lo acepta en su rutina a pesar de los grandes estragos que le causa en su vida de actriz y en la opinión de familiares y público.
Resulta que esta delicada joven es también una mujer fuerte e independiente, muy adelantada a su tiempo en cuanto a sus ideas sobre el rol de las mujeres en la sociedad.
Para lograr una mayor respetabilidad como actriz, Elise había construido una muralla a su alrededor y protegía su corazón con una coraza, además siempre había pensado que nunca encontraría a un hombre a quien pudiera amar, ya que lo que ella añoraba no parecía existir sobre la tierra.
Sin embargo, muy dentro suyo creía en el amor y por eso había prestado atención a la predicción que le había hecho una anciana india, de que a sus 29 años conocería a un hombre que vendría a ella en circunstancias muy extrañas y luego la predicción se había repetido en boca de una gitana, quien agregó que lo conocería en noviembre, a orillas de una playa.
Esta revelación asombra y alegra mucho a Richard, pero no puede él a su vez contarle la verdad a Elise, sobre su viaje en en tiempo porque teme que ella no le crea o piense en que está loco. Y ese misterio acerca de su lugar de origen perturba mucho a la pobre joven, que intuye algo muy diferente en Richard; porque es tan diferente a todo lo que ella conoce, su forma de actuar, su aspecto, su lenguaje.
Además, a nuestro viajero le cuesta horrores adaptarse a ese nuevo mundo, sintiéndose la mayor parte del tiempo muy vulnerable y débil físicamente.
Por ello necesita aferrarse todo lo posible a Elise y ella puede sentir esta necesidad, este amor desesperado, entonces deja caer por fin sus murallas y finalmente se entrega a la atracción que le genera Richard y lo corresponde por completo.
Aquí dos frases de Elise que me gustan muchísimo:
Será gracioso cuando deba afeitarse con navaja, y por su falta de costumbre con el instrumento terminará lleno de cortecitos, pero en general se acostumbrará muy bien al modo de ser victoriano.
Otra diferencia con el filme es el traje de Richard, que en la película es marrón claro y en el libro es oscuro, con camisa blanca y chaleco beige, que resultará bastante adecuado.
Otra característica notable es la obsesión del protagonista con la música de Malher, cuyas composiciones lo acompañan en todo su viaje y luego durante sus sesiones de hipnosis.
La Novena Sinfonía será la pieza que él siente que más lo une a Elise.
Luego de su primer beso, Robinson los interrumpe furioso y Elise debe irse con él a preparar la actuación de la noche, donde Richard estará presente, viéndola actuar embelesado ya seguro de su amor pues ella le había hecho llegar una carta llena de sentimientos antes de la función, donde le confesaba su querer.
Pero antes de terminar la obra, Richard es secuestrado por dos villanos que tienen órdenes de golpearlo y mantenerlo alejado del hotel, contratados por Robinson, que previamente lo había amenazado varias veces, de muerte incluso.
Pero el joven logra escapar y regresa al hotel con el temor de que la compañía ya haya partido y se hayan llevado con ellos a su amor. Pero Elise se queda a esperarlo aunque Robinson le dijera que se había largado y que nunca más volvería.
Entonces pasan juntos la noche, confesándose todo su amor y conociéndose, entregándose el uno al otro como jamás lo habían hecho con nadie. Estaban juntos y nada más importaba.
En algún momento, ella le obsequia un bellísimo reloj de bolsillo con una leyenda grabada, que hace estremecer el corazón de Richard: allí se leía "Y el amor, lo más dulce"
Pero él está seguro de que la triste historia de Elise nunca se realizará ya que su amor no sería vencido, estaba allí y ya no la dejaría mientras tuviera vida. Además, hasta sus dolores físicos relacionados con el tumor habían desaparecido por completo luego del viaje.
Seguro que sería posible torcer el destino, si había logrado atravesar las barreras del tiempo todo era posible.
Pero, las cosas no suceden así, y luego de un último episodio violento con Robinson, al volver a la habitación donde dormía feliz y satisfecha Elise, Richard mete la mano en el bolsillo y halla en centavo de 1971 y totalmente fuera de su control, su mente inicia un proceso parecido al que lo trajo hasta 1896. Sintiendo un colapso mental y sin poderlo evitar el joven regresa a la época de donde provino, viendo a Elise desaparecer ante sus ojos.
Ya en 1971, Richard llorará desesperado la pérdida de su único amor y luego de volver a su casa, se dejará morir sin hacer nada para evitarlo.
Al cabo de un mes, con su reloj en la mano, Richard morirá.
Su hermano encuentra su diario y decide publicarlo como una novela, ya que tiene la convicción de que todo fue una fantasía inventada por Richard, un romance ficticio que lo ayudó a vivir sus últimos días.
Sin embargo, no le encuentra una explicación lógica a las cartas de Elise que estaban en el bolsillo de su hermano, y al hermoso reloj de oro que debía ser antiguo pero parecía nuevo. Y resulta obvio aclarar que Elise lo reconoció aquella noche y supo, o se imaginó algo de lo que había sucedido.
Y aquí viene la frase más hermosa del libro, que me hizo saltar las lágrimas, y de donde sale su nombre:
También la enfermedad terminal de Richard no aparece, quitándole algo de fuerza al relato, ya que esta característica es lo que define al personaje, es ese sufrimiento lo que lo lleva a iniciar el viaje y entregarse a esta aventura irracional.
El viaje en el tiempo y la investigación acerca de Elise son exclusivamente obra de Richard, que lo hace todo solo, pero no quedaría bien llevado a la pantalla(supongo)
A pesar de que Christopher Reeve y Jane Seymour están fantásticos en sus roles y tienen mucha química, no logran transmitir del todo la intensidad de sus personajes.
Elise MacKenna es una mujer fuerte y decidida, en el filme parece algo débil y demasiado sumisa.
Christhoper Plummer es demasiado apuesto y elegante para ser Robinson, quien era todo lo contrario como hombre.
La música es diferente también y ni nombran a Malher.
Cuando la anciana Elise ve a Richard jovencito, no se le acerca ni le habla, sólo lo observa.
El reloj, lógicamente, atraviesa el tiempo junto con Richard.
Creo, eso sí, que Christopher Reeves era un hombre bellísimo y Jane Seymour era preciosa( ¡ese rostro!) y sus vestidos son hermosos.
Son una pareja perfecta. Me encantan.
Aunque no son mis Richard y Elise ideales.
Pero de todos modos, el filme mantiene lo esencial del libro, que es el increíble romance de dos personas que estaban destinadas la una a la otra, pero nacieron en tiempos diferentes.
Espero no se enojen conmigo por haber contado el final, pero los que conocen la película ya lo sabían porque eso se mantuvo, sólo quería compartir con ustedes esta hermosa historia que contiene algunos de mis temas preferidos como ser los romances, las historias de época y los viajes en el tiempo.
No se olviden de comentarme su opinión acerca de la peli o si leyeron el libro y qué les pareció.
Podrían hacer una remake, verdad? aunque seguro terminarían poniendo a Keira como Elise :)
No me canso de estas imágenes, son preciosas.
Saludos a todos y gracias por leerme.
Hasta la próxima!
Uno de los mejores libros que he leído, o mejor dicho, devorado, los últimos tiempos, ha sido "Somewhere in Time" de Richard Matheson, cuya traducción sería Algún lugar en el Tiempo. Título precioso si los hay.
La novela fue publicada en 1975, y llevada al cine en 1979 por el director Jeannot Szwarc con Christopher Reeve y Jane Seymour en los roles principales.
El mismísimo Matheson fue el encargado de realizar el guión.
Yo he visto la película y es bellísima, pero me gustaría centrarme en el libro porque me parece que es infinitamente superior (con perdones al autor) y no me convencen algunos de los cambios que se introdujeron para su traspaso a la gran pantalla. Con todo, aprovecharé las imágenes del filme para ilustrar esta humilde reseña.
Si vieron la película y les gustó, deberían leer el libro.
Aunque si no quieren saber cómo termina, eviten leer este informe.
Tengamos en cuenta que Richard Matheson es un reconocido escritor de ciencia ficción: "Soy Leyenda" y "El Hombre Menguante" son grandes libros del género y logran reconstruir a la perfección las extrañas circunstancias que atraviesan sus personajes.
He leído ambos y los disfruté mucho.
Me agrada la ciencia-ficción. Ray Bradbury me encanta.
Cuando supe de Somewhere in Time me sorprendió mucho que fuese una creación de Matheson, ya que la consideraba como un relato de época.
Sin embargo, la extraña unión de ambas cosas (relato de época/ciencia ficción) dan vida a una extraordinaria historia de romance que te conquista desde el primer párrafo.
Existen dos tiempos distintos en el relato, el principal es la narración de la historia en sí misma que veremos a través de los ojos de Richard Collier, el protagonista.
Este uso de la primera persona(como sucede en Jane Eyre) intensifica la sensación de identificación que tenemos al leer el libro, pues vivimos el punto de vista del personaje narrador.
El segundo tiempo es un prólogo y un epílogo del hermano de Richard, quien recopila y publica su historia y tiene una visión completamente distinta de todo lo acontecido.
Comenzamos la historia embarcados en un alucinado viaje por las autopistas de Los Ángeles, con Richard dejándolo todo atrás para enfrentarse a una dolorosa realidad.
Con sólo 36 años, una carrera exitosa, y todo el futuro por delante es diagnosticado con un agresivo tumor cerebral, inoperable y le dan unos 6 meses de vida, como mucho.
Entonces toma la decisión de liquidar todos sus asuntos y realizar un viaje sin rumbo definido y tal vez escribir un libro póstumo, ya que Richard es escritor.
Alto, de grandes ojos azules y muy guapo, siempre tuvo éxito en las conquistas amorosas pero nunca se enamoró de verdad.
"¿Tan difícil resulta aceptar el hecho de que jamás encontré a una mujer a la que pudiera amar?.
Ésa es tal vez la única cosa que lamenta no haber tenido en su vida, ya que siempre asumía que la encontraría más adelante y terminaría casado y con hijos. Un buen matrimonio como el de sus padres y su hermano Bob.
Por los caminos del azar y huyendo de una ruta demasiado transitada, llega por casualidad a un viejo hotel a la orilla del mar que lo fascina por su aspecto antiguo y la tranquilidad del ambiente, allí se instala y comienza a pensar en cómo habría sido el espléndido pasado del edificio.
Su enfermedad se le manifiesta mediante fortísimos dolores de cabeza que duran horas y suelen aparecer en la mañana, pero aparte de eso se siente bien.
Una mañana, haciendo tiempo para almorzar, visita una exposición de historia del hotel donde se muestran objetos de finales del siglo XIX o inicios del XX.
Parte de la muestra recuerda a una célebre actriz que representó una obra allí mismo, en el teatro del hotel, en Noviembre de 1896.
Al ver la fotografía de Elise McKenna, Richard se enamora locamente de ella casi al punto de la obsesión y entregándose por completo a esa pasión, inicia una búsqueda desesperada de información acerca de ella y de su vida; sin alejarse demasiado del hotel, porque siente que, de algún modo, la esencia de Elise sigue allí.
Pronto descubre, en libros y biografías, que Elise era una actriz magnífica, una estrella de los escenarios pero su vida privada siempre fue el más grande de los misterios.
Vivió largos años pero nunca se casó y jamás se le conoció un solo romance, ni una mínima aventurilla.
Lo más llamativo de su existencia había sido un cambio de personalidad que Elise experimentó alrededor de la época en la que se hospedó en el hotel y a la que nunca le hallaron explicación.
Antes de 1896 era un actriz cuya mejor característica era nada más que su belleza, pero luego de ese año se había convertido en una artista muy talentosa, que no fallaba ni en el más complicado de los papeles. También había pasado de ser una joven alegre y chispeante a una persona triste y taciturna, que prefería pasar todo su tiempo en soledad.
Una secreta tragedia la había afectado profundamente y cambiado su vida para siempre.
El único indicio de que algo podría haber sucedido fue un trocito de un poema que Elise escribió y que se había salvado cuando ella quemó todos sus papeles personales, y que decía:
"Mi amor, ¿dónde estás ahora?
¿Desde dónde viniste a mí?
¿Adónde te has ido?".
Pero, lo que realmente deja a Richard en estado de shock es leer sobre la muerte de Elise, acontecida luego de una fiesta . Y cae en cuenta de que él estuvo ahí y la vio , siendo ella una anciana y él un jovencito.El breve momento sepultado en su mente, surge con fuerza y logra recordar de que ella lo observaba, lo miraba como si lo conociera...
Richard cree volverse loco y una idea comienza a germinar en su mente: no puede ser una casualidad lo que lo llevó a ese hotel, tampoco el cambio sufrido por Elise en ese mismísimo lugar, y mucho menos el hecho de que ella lo reconociera aquella noche y luego muriese con estas palabras en sus labios: "Y el amor, lo más dulce".
Todos aquellos hechos tienen una simple explicación, él ya estuvo allí, sólo que más de 70 años en el pasado, pero cómo volver?, cómo zafarse de las cadenas que lo aprisionan a la época actual?. Una investigación minuciosa de los registros antiguos del hotel le proporcionan la prueba más irrefutable: en un deteriorado libro de registros del año 1896, en el mes de noviembre, está escrito su propio nombre, con su habitación y hora de entrada correspondientes.
Richard le dedica horas y horas a la lectura de libros acerca de la teoría del tiempo, convenciéndose cada vez más de que sólo necesita convencer a su mente para transportarse físicamente al pasado.
La intensidad de su amor y su firme decisión, lo llevan a perfeccionar la idea, así que compra ropas y dinero lo más cercanos posibles a 1896 y comienza las durísimas sesiones de autohipnosis.
Por supuesto, lo vital es no ponerse a pensar en lo ridículo del proyecto, sino tener la mente lo más abierta posible.
Así, logra aparecer por unos segundos en otro plano, luego un poquito más de tiempo hasta que al fin realiza el tan ansiado viaje.
Y ahí se inicia el Libro Dos, con Richard apareciendo en el año 1896 totalmente decidido a encontrar a Elise y conquistarla, absolutamente nada más importa.
Sólo hallarla y amarla.
Aquí comienza la verdadera historia, con este joven de 1970 intentando adaptarse a la vida cotidiana de fines del siglo XIX.
Una de las escenas más hermosas del libro y que no está suficientemente bien adaptada en el filme es el momento en que Richard finalmente encuentra a su adorada Elise, mientras ella está dando un paseo por la playa al atardecer.
Inexplicablemente para Richard, la muchacha no lo rechaza cuando él la aborda sino que se queda tan impactada como él, sin poder quitar la vista de su rostro y le pregunta :
"¿Eres tú?"
a lo que lógicamente él responderá que sí, aunque no sepa a qué se refiere Elise.Pronto deberá enfrentarse a la férrea protección y celos del representante de la joven, un desagradable y fornido hombre llamado William Robinson, con quien habrá odio a primera vista. La madre de Elise, también presente, colaborará para intentar alejarlo de ella.
Ya que Elise se encuentra alojada en el hotel junto a toda la compañía, con propósito de probar allí la obra que J.M. Barrie escribió especialmente para ella.
Luego de haber viajado en el tiempo sólo para hallarla, Richard perseguirá a su amada a toda costa, sin querer dejarla un solo minuto, en ciertos momentos él se da cuenta de que su conducta no se condice con lo que se esperaba de un caballero en esa época, pero siente un miedo tan grande de perderla o regresar que continúa con su cortejo, confesándole que la ama cada vez que puede.
Desconcertada, pero profundamente atraída por ese joven tan extraño pero tan guapo, Elise lo acepta en su rutina a pesar de los grandes estragos que le causa en su vida de actriz y en la opinión de familiares y público.
Resulta que esta delicada joven es también una mujer fuerte e independiente, muy adelantada a su tiempo en cuanto a sus ideas sobre el rol de las mujeres en la sociedad.
Para lograr una mayor respetabilidad como actriz, Elise había construido una muralla a su alrededor y protegía su corazón con una coraza, además siempre había pensado que nunca encontraría a un hombre a quien pudiera amar, ya que lo que ella añoraba no parecía existir sobre la tierra.
Sin embargo, muy dentro suyo creía en el amor y por eso había prestado atención a la predicción que le había hecho una anciana india, de que a sus 29 años conocería a un hombre que vendría a ella en circunstancias muy extrañas y luego la predicción se había repetido en boca de una gitana, quien agregó que lo conocería en noviembre, a orillas de una playa.
Además, a nuestro viajero le cuesta horrores adaptarse a ese nuevo mundo, sintiéndose la mayor parte del tiempo muy vulnerable y débil físicamente.
Por ello necesita aferrarse todo lo posible a Elise y ella puede sentir esta necesidad, este amor desesperado, entonces deja caer por fin sus murallas y finalmente se entrega a la atracción que le genera Richard y lo corresponde por completo.
Aquí dos frases de Elise que me gustan muchísimo:
"Santo Dios, no puedo creer que haya dicho todo eso. No puedes hacerte una idea de todo lo que me has trastornado en tan poco tiempo. Ni por asomo. Nunca ha habido nadie; jamás.Mi madre siempre me dijo que algún día me casaría con un hombre rico, de alta alcurnia. Nunca la creí. Yo sabía que no habría nadie en mi vida. Pero ahora tú estás aquí; de la noche a la mañana, de repente. Despojándome de voluntad, de determinación, quitándome el aliento, Richard. Y robándome, me temo, el corazón".
"Las mujeres como yo, que por naturaleza son incapaces de entregarse a más de un hombre en toda su vida, son o las más felices o las más desdichadas del mundo"
Habrán además algunos momentos divertidos, con el joven intentando vivir en 1896, notando todo el tiempo las grandes diferencias entre la gente de esa época y la de 1971, como el hecho de que todos parecieran tomarse las cosas muy en serio; que los hombres, aunque fuesen muy jóvenes se veían de mayor edad y la forma en que comía la gente, demasiado abundante para su gusto.Será gracioso cuando deba afeitarse con navaja, y por su falta de costumbre con el instrumento terminará lleno de cortecitos, pero en general se acostumbrará muy bien al modo de ser victoriano.
Otra diferencia con el filme es el traje de Richard, que en la película es marrón claro y en el libro es oscuro, con camisa blanca y chaleco beige, que resultará bastante adecuado.
Otra característica notable es la obsesión del protagonista con la música de Malher, cuyas composiciones lo acompañan en todo su viaje y luego durante sus sesiones de hipnosis.
La Novena Sinfonía será la pieza que él siente que más lo une a Elise.
Luego de su primer beso, Robinson los interrumpe furioso y Elise debe irse con él a preparar la actuación de la noche, donde Richard estará presente, viéndola actuar embelesado ya seguro de su amor pues ella le había hecho llegar una carta llena de sentimientos antes de la función, donde le confesaba su querer.
Pero antes de terminar la obra, Richard es secuestrado por dos villanos que tienen órdenes de golpearlo y mantenerlo alejado del hotel, contratados por Robinson, que previamente lo había amenazado varias veces, de muerte incluso.
Pero el joven logra escapar y regresa al hotel con el temor de que la compañía ya haya partido y se hayan llevado con ellos a su amor. Pero Elise se queda a esperarlo aunque Robinson le dijera que se había largado y que nunca más volvería.
Entonces pasan juntos la noche, confesándose todo su amor y conociéndose, entregándose el uno al otro como jamás lo habían hecho con nadie. Estaban juntos y nada más importaba.
En algún momento, ella le obsequia un bellísimo reloj de bolsillo con una leyenda grabada, que hace estremecer el corazón de Richard: allí se leía "Y el amor, lo más dulce"
Pero él está seguro de que la triste historia de Elise nunca se realizará ya que su amor no sería vencido, estaba allí y ya no la dejaría mientras tuviera vida. Además, hasta sus dolores físicos relacionados con el tumor habían desaparecido por completo luego del viaje.
Seguro que sería posible torcer el destino, si había logrado atravesar las barreras del tiempo todo era posible.
Pero, las cosas no suceden así, y luego de un último episodio violento con Robinson, al volver a la habitación donde dormía feliz y satisfecha Elise, Richard mete la mano en el bolsillo y halla en centavo de 1971 y totalmente fuera de su control, su mente inicia un proceso parecido al que lo trajo hasta 1896. Sintiendo un colapso mental y sin poderlo evitar el joven regresa a la época de donde provino, viendo a Elise desaparecer ante sus ojos.
Ya en 1971, Richard llorará desesperado la pérdida de su único amor y luego de volver a su casa, se dejará morir sin hacer nada para evitarlo.
Al cabo de un mes, con su reloj en la mano, Richard morirá.
Su hermano encuentra su diario y decide publicarlo como una novela, ya que tiene la convicción de que todo fue una fantasía inventada por Richard, un romance ficticio que lo ayudó a vivir sus últimos días.
Sin embargo, no le encuentra una explicación lógica a las cartas de Elise que estaban en el bolsillo de su hermano, y al hermoso reloj de oro que debía ser antiguo pero parecía nuevo. Y resulta obvio aclarar que Elise lo reconoció aquella noche y supo, o se imaginó algo de lo que había sucedido.
Y aquí viene la frase más hermosa del libro, que me hizo saltar las lágrimas, y de donde sale su nombre:
"Una parte de mí quiere creer a toda costa que en ningún momento se trató de un espejismo. Que Richard y Elise estuvieron juntos tal y como él lo describió.
Que, si Dios quiere, están paseando, cogidos de la mano, en algún lugar del tiempo"
Como sabrán los que vieron la película, hay muchos cambios con respecto a esta historia que les conté a grandes rasgos; la más importante es que el director y los productores decidieron cambiar el tiempo de la historia original, pasando de 1896 a 1912. A ello se debe algunas diferencias en el vestuario.También la enfermedad terminal de Richard no aparece, quitándole algo de fuerza al relato, ya que esta característica es lo que define al personaje, es ese sufrimiento lo que lo lleva a iniciar el viaje y entregarse a esta aventura irracional.
El viaje en el tiempo y la investigación acerca de Elise son exclusivamente obra de Richard, que lo hace todo solo, pero no quedaría bien llevado a la pantalla(supongo)
A pesar de que Christopher Reeve y Jane Seymour están fantásticos en sus roles y tienen mucha química, no logran transmitir del todo la intensidad de sus personajes.
Elise MacKenna es una mujer fuerte y decidida, en el filme parece algo débil y demasiado sumisa.
Christhoper Plummer es demasiado apuesto y elegante para ser Robinson, quien era todo lo contrario como hombre.
La música es diferente también y ni nombran a Malher.
Cuando la anciana Elise ve a Richard jovencito, no se le acerca ni le habla, sólo lo observa.
El reloj, lógicamente, atraviesa el tiempo junto con Richard.
Creo, eso sí, que Christopher Reeves era un hombre bellísimo y Jane Seymour era preciosa( ¡ese rostro!) y sus vestidos son hermosos.
Son una pareja perfecta. Me encantan.
Aunque no son mis Richard y Elise ideales.
Pero de todos modos, el filme mantiene lo esencial del libro, que es el increíble romance de dos personas que estaban destinadas la una a la otra, pero nacieron en tiempos diferentes.
Espero no se enojen conmigo por haber contado el final, pero los que conocen la película ya lo sabían porque eso se mantuvo, sólo quería compartir con ustedes esta hermosa historia que contiene algunos de mis temas preferidos como ser los romances, las historias de época y los viajes en el tiempo.
No se olviden de comentarme su opinión acerca de la peli o si leyeron el libro y qué les pareció.
Podrían hacer una remake, verdad? aunque seguro terminarían poniendo a Keira como Elise :)
No me canso de estas imágenes, son preciosas.
Saludos a todos y gracias por leerme.
Hasta la próxima!
jueves, 9 de agosto de 2012
Desde el jardín.
A pesar de que estamos comenzando recién el mes de Agosto y todavía falta para la primavera, en mi jardín algunas plantitas ya han comenzado a festejar el inicio de los días cálidos.
Son florecillas silvestres y muy comunes en nuestra zona, pero llenan de colores el ambiente y alegran los días. Las llamamos "primaveritas" o "amor de mozo" o "flor de seda".Aquí tenemos a dos amigas que charlan todo el día, juntas en el canterito: ambas comparten el pedacito de tierra y el sol de la mañana. Me fascina el color de esta flor y la forma circular de sus hojas, mi mamá la llama "taquito de Reina". Su vecina es un malvón de color blanco.
Luego tenemos a la Santa Rita, que en realidad pertenece a la casa de al lado pero sus hojas curiosas se vinieron a nuestro lado y nos regala hermosos racimos de flores, que relucen bajo los rayos del sol.
Y abajo está un habitante del jardín que por ahora se encuentra solo en su canterito, también me fascina su combinación de colores, lo llamamos "pensamiento".
Junto con la llegada de la nueva estación, nuevos inquilinos llegarán a hacerle compañía a los tempraneros.
Ahora les dejo un poema que me encanta:
"De todo te olvidas...
Anoche dejaste aquí,
sobre el piano que ya jamás tocas...
un poco de tu alma de muchacha enferma,
un libro vedado de tiernas memorias, íntimas memorias.
Yo lo abrí al descuido y supe, sonriendo, tu pena más honda, el dulce secreto que no diré a nadie.
A nadie le interesa saber que me nombras...
Ven, llévate el libro, distraída llena de luz y de ensueño, romántica loca...
¡Dejar tus amores, aquí, sobre el piano!
De todo te olvidas, cabeza de novia."
Evaristo Carriego.
martes, 31 de julio de 2012
Había una vez...(post conmemorativo,2 añitos!)
Había una vez una chica, que no sabía mucho de Internet pero había hallado una gran pasión y deseaba fervientemente compartirla, saber más sobre ella...y así, sin querer encontró un universo entero que la estaba esperando...
Quisiera ser Amanda es el nombre que eligió para nombrar a su blog(ya que de esto se trataba) porque resumía todo lo que soñaba:una chica moderna que ama a Pride and Prejudice y a Mr.Darcy viaja en el tiempo y tiene la posibilidad de reemplazar a Elizabeth Bennet en aquella adorada historia. Esa chica es Amanda Price (de la miniserie británica Lost in Austen-2008)
Decidió que su alias sería Princesa Jazmín e inició una aventura sin saber cual sería su resultado, pronto halló a personas maravillosas que le abrieron su corazón virtual y el pequeño blog sólo la llenó de alegría y satisfacción.
Hoy, se cumplen dos años de aquel día.
Muchas cosas han pasado en este tiempo y ya no soy la misma persona que era entonces, algunos cambios se han reflejado en el blog y otros no, pero siempre que tuve que dejarlo por falta de tiempo he tenido que volver, porque se convierte en una adicción muy difícil de reemplazar.
Se desarrolla una especie de "perspectiva blogger" que rige todos los aspectos de la vida, ustedes me dirán si no les pasa lo mismo: cuando te ocurre una situación peculiar o sucede algo maravilloso o simplemente lees un libro fabuloso o ves una película y ya estás estructurando, en tu mente, la manera en que lo vas a volcar al blog, "tengo que hacer un post","esto lo tengo que poner en el blog", no es cierto?
Al tener un blog, obligatoriamente (y con mucho placer)leemos más, estamos en contacto con el mundo, conocemos infinidad de detalles que de otra manera no conoceríamos, sentimos esa indescriptible sensación de cercanía con alguien que comparte nuestros gustos(aunque esté a un millón de años luz), escribimos mejor, nos expresamos con la mayor corrección posible, exprimimos nuestro cerebro para hacer a las entradas atractivas y coherentes.
Quisiera ser Amanda es más que nunca mi rinconcito privado, en el cual puedo evadirme de todo y de cierta manera, viajar en el tiempo.
Compartir con tantas personas mi visión de la vida y ser parte de esta galaxia integrada por millones de pequeños planetas(o blogs) es una de las mejores experiencias de esta parte de mi vida.
Todavía tengo tanto para contar y compartir que a veces desearía tener más tiempo para hacerlo todo, ojalá pueda seguir mucho más con ustedes.
Quiero recordar, si me permiten, algunos buenos momentos de estos dos años pasados.
Hay blogs que ya no están, otros que se han modificado, pero recuerdo con especial cariño las novelas "Primeras Impresiones", "Inocencia y Perfidia" y "Miss Emily", que leímos por entregas semanales en los blogs de Akasha Bowman(ahora Elizabeth Bowman) y "Destinos Cruzados" y "La Daga Azul" de Eleanor Atwood(ahora Miranda Kellaway), ambas fabulosas escritoras que ahora mismo han dado el tan anhelado salto al papel.
Cómo disfrutamos de su talento capítulo tras capítulo! Infinitas gracias a las dos espléndidas damas por habernos regalado sus letras y toda la suerte que se merecen.
También quiero nombrar a MariCari, cuyos torrentes de humor, buen humor e imaginación siguen brotando con el mismo caudal que cuando recién la conocí.
A la apreciadísima Wendy, quien tiene el honor junto a MariCari de ser las creadoras del afamado Club de los Pololos, que ahora tiene tantos miembros que ya no cabemos ni en Pemberley. Ambas nos proporcionaron inenarrables delicias en las reuniones del Club, y que ahora sigue activo con paseos de verano.
Wendy se tomó un tiempo fuera pero regresó con toda la fuerza y renovó los aires de su blog, así como mi querida amiga Rocely, alias Lady Darcy, en cuyo blog estamos leyendo ahora Emma, y que también nos había dejado un tiempito.
Gracias a ambas por seguir aquí.
Y hablando de Lady Darcy, quiero hacerle un pequeño reconocimiento, porque ella fue mi primera seguidora y lo más importante, mi primera amiga.
En su blog conocí a Pamela Aidan y desde allí se generó el contacto con el resto de mis amigas virtuales, como Scarlett, Aglaia(quien ha tomado la posta de las novelas y nos deleita con "Dime si es amor" en su blog), Luciana y Noelia, mis más antiguas :)
Infinitas gracias a todas ellas por compartir su cariño conmigo y estar aquí.
Quisiera ser Amanda es el nombre que eligió para nombrar a su blog(ya que de esto se trataba) porque resumía todo lo que soñaba:una chica moderna que ama a Pride and Prejudice y a Mr.Darcy viaja en el tiempo y tiene la posibilidad de reemplazar a Elizabeth Bennet en aquella adorada historia. Esa chica es Amanda Price (de la miniserie británica Lost in Austen-2008)
Decidió que su alias sería Princesa Jazmín e inició una aventura sin saber cual sería su resultado, pronto halló a personas maravillosas que le abrieron su corazón virtual y el pequeño blog sólo la llenó de alegría y satisfacción.
Hoy, se cumplen dos años de aquel día.
Muchas cosas han pasado en este tiempo y ya no soy la misma persona que era entonces, algunos cambios se han reflejado en el blog y otros no, pero siempre que tuve que dejarlo por falta de tiempo he tenido que volver, porque se convierte en una adicción muy difícil de reemplazar.
Se desarrolla una especie de "perspectiva blogger" que rige todos los aspectos de la vida, ustedes me dirán si no les pasa lo mismo: cuando te ocurre una situación peculiar o sucede algo maravilloso o simplemente lees un libro fabuloso o ves una película y ya estás estructurando, en tu mente, la manera en que lo vas a volcar al blog, "tengo que hacer un post","esto lo tengo que poner en el blog", no es cierto?
Al tener un blog, obligatoriamente (y con mucho placer)leemos más, estamos en contacto con el mundo, conocemos infinidad de detalles que de otra manera no conoceríamos, sentimos esa indescriptible sensación de cercanía con alguien que comparte nuestros gustos(aunque esté a un millón de años luz), escribimos mejor, nos expresamos con la mayor corrección posible, exprimimos nuestro cerebro para hacer a las entradas atractivas y coherentes.
Quisiera ser Amanda es más que nunca mi rinconcito privado, en el cual puedo evadirme de todo y de cierta manera, viajar en el tiempo.
Compartir con tantas personas mi visión de la vida y ser parte de esta galaxia integrada por millones de pequeños planetas(o blogs) es una de las mejores experiencias de esta parte de mi vida.
Todavía tengo tanto para contar y compartir que a veces desearía tener más tiempo para hacerlo todo, ojalá pueda seguir mucho más con ustedes.
Hay blogs que ya no están, otros que se han modificado, pero recuerdo con especial cariño las novelas "Primeras Impresiones", "Inocencia y Perfidia" y "Miss Emily", que leímos por entregas semanales en los blogs de Akasha Bowman(ahora Elizabeth Bowman) y "Destinos Cruzados" y "La Daga Azul" de Eleanor Atwood(ahora Miranda Kellaway), ambas fabulosas escritoras que ahora mismo han dado el tan anhelado salto al papel.
Cómo disfrutamos de su talento capítulo tras capítulo! Infinitas gracias a las dos espléndidas damas por habernos regalado sus letras y toda la suerte que se merecen.
También quiero nombrar a MariCari, cuyos torrentes de humor, buen humor e imaginación siguen brotando con el mismo caudal que cuando recién la conocí.
A la apreciadísima Wendy, quien tiene el honor junto a MariCari de ser las creadoras del afamado Club de los Pololos, que ahora tiene tantos miembros que ya no cabemos ni en Pemberley. Ambas nos proporcionaron inenarrables delicias en las reuniones del Club, y que ahora sigue activo con paseos de verano.
Wendy se tomó un tiempo fuera pero regresó con toda la fuerza y renovó los aires de su blog, así como mi querida amiga Rocely, alias Lady Darcy, en cuyo blog estamos leyendo ahora Emma, y que también nos había dejado un tiempito.
Gracias a ambas por seguir aquí.
Y hablando de Lady Darcy, quiero hacerle un pequeño reconocimiento, porque ella fue mi primera seguidora y lo más importante, mi primera amiga.
En su blog conocí a Pamela Aidan y desde allí se generó el contacto con el resto de mis amigas virtuales, como Scarlett, Aglaia(quien ha tomado la posta de las novelas y nos deleita con "Dime si es amor" en su blog), Luciana y Noelia, mis más antiguas :)
Infinitas gracias a todas ellas por compartir su cariño conmigo y estar aquí.
lunes, 16 de julio de 2012
Toby Stephens.Una fuerza de la Naturaleza. Y pequeño análisis de Rochester.
Presentación especial de Chicos del Siglo XIX y continuación del tópico Jane Eyre.
Nuestro adorado antihéroe preferido Mr.Rochester fue encarnado por Toby Stephens en la miniserie de 2006 "Jane Eyre"(BBC-Susanna White).
Como ya saben, en mi opinión es el mejor Rochester que haya existido( seguido por Orson Welles en Alma Rebelde-1944), con sumo respeto hacia los excelentes actores que lo personificaron previa o posteriormente.
La novela transcurre aproximadamente en 1840, así que ya estamos en plena época Victoriana, que comienza en 1837.
Ya estamos ubicados muy lejos de la Regencia y ya atravesamos el período de la moda romántica, y los caballeros comienzan a adoptar las formas clásicas del período victoriano.
Edward Rochester es un terrateniente importante de su condado, pero debido a su pasado no frecuenta mucho la alta sociedad y prefiere estar lejos de Londres.
Al estar generalmente en su casa o montando a los alrededores y por su propio carácter sombrío, lo veremos siempre con una vestimenta discreta con un predominio casi total de los colores oscuros y el negro.
Corbatas oscuras también, y al estar a la intemperie usará un abrigo de paño oscuro muy abrigado y cuando conoce a Jane lleva sombrero, botas altas y guantes.
En el libro se describe este capote con todo detalle, aunque el de la miniserie no se parece taaanto.
Aquí lo vemos en el momento en que se conocen.
Quisiera destacar en este punto del análisis, el excelente trabajo de los diseñadores de vestuario en cuanto a la gran ayuda visual del cuerpo de Rochester, fíjense cómo hace parecer a Toby mucho más fornido y ancho de lo que es realmente. Como sabrán, en el libro Jane lo describe de este modo.
Recordarán que en este período los caballeros tendían más a la discreción que a lo llamativo en cuanto a sus ropas y que ya se usaba la corbata, pero todavía estaban en boga los cuellos de las camisas altos, acariciando el mentón.
Sin embargo en algunas oportunidades Rochester sale de su sobriedad habitual y lo vemos utilizando un cravat níveo y vaporoso, que ya estaba algo pasado de moda, pero coincide con la época de su primera juventud.
Durante la visita de Blanche Ingram y su séquito a Thornfield, Rochester experimenta una suerte de transformación durante la cual se viste con sus mejores atavíos y despliega su capacidad de seducción y civismo.
Ya no es el malhumorado amo de Jane sino un encantador caballero de sociedad, que sabe cómo conquistar y entretener a sus invitados.
En las elegantes cenas nocturnas lo veremos con un traje azul oscuro de excelente corte, pantalones ceñidos y zapatos de gala, adornado por el cravat y un precioso chaleco en color crema, que le dan luminosidad al rostro de Toby, un acierto de los vestuaristas coincidente con la otra cara de Rochester
Pero el conjunto que me resulta más interesante es su atuendo de cabalgar: una chaqueta larga en color rojo intenso, pantalones ajustados en gris, las botas altas, un chaleco dorado con rayitas realzado por el blanco cravat.
Cuando Jane retorna de la casa de su tía y luego de la declaración, el caballero volverá a sus prendas habituales pero ya no en colores oscuros, nuevamente coincidiendo con el estado de su corazón.
Finalmente tenemos el atavío del tormentoso caballero durante su malograda boda con Jane, con su elegante traje de gala, y vale decir que está muy atractivo.
Luego tenemos las escenas en las que intentará persuadir a Jane de quedarse a su lado, ya dejando de lado la chaqueta y quedando en mangas de camisa y como sabrán las damas que gustan de esta versión, mostrando el lado más sensual de Rochester.
Ya sobre el final de la miniserie, con el caballero reconciliado con la vida y el amor, junto a Jane y sus hijos vemos su último atuendo, en tonos marrones claros.
Todo esto podemos decir acerca del tópico vestuario. Pasemos ahora a la segunda parte, quieren?
----------------------------
Pequeño análisis del personaje:
Qué fantástico desafío debe de ser para un actor encarnar a Edward Rochester...y a la vez qué atemorizante. Cómo un hombre de carne y hueso, nacido en nuestra época puede exteriorizar la fantástica escencia de esta criatura fascinante y llena de contradicciones? tal vez uno de los héroes más complejos que haya dado la literatura romántica, un hombre adelantado a su época, terriblemente apasionado, con una ternura feroz que te llega hasta la médula, peligroso como una fiera pero capaz de la alegría más inocente y el amor más puro.
No resulta acaso malévolo y cruel durante la jugarreta que le hace a Jane para descubrir sus sentimientos durante la estadía de Blanche? pero terriblemente tierno al confesar a Jane que jamás vió en esa señorita nada que lo atrajera en lo más mínimo... pero ella, la pequeña institutriz hace latir su corazón despedazado por el pasado y lo hace querer pelearse con el mismísimo Dios para conservarla a su lado?
Un personaje que comienza como un caballero lleno de misterios, irritable y difícil de tratar, se convierte después en un enamorado vehemente y al final, castigado por sus pecados, acabado, ciego, lastimado pero, al fin, redimido y reconciliado con la divinidad.
Qué arco de emociones, qué cantidad de sentimientos!
Y todavía nos queda la gran paradoja de su aspecto físico, el hombre considerado feo pero a la vez lleno de poder, inteligencia y talento. Con una personalidad avasalladora, carismática , a Rochester le importa un bledo su apariencia y esto es lo que le brinda su innata atracción.
Él es poderoso y vital, como el fuego(con este elemento lo compara Jane en algún momento).
También tiene algo de monstruo y villano, pero su corazón es bueno, generoso y no es realmente capaz de ningún acto de maldad verdadera, no olvidemos que cuida a Adele y a su esposa loca lo mejor que puede.
Rochester tiene lo que ahora llamamos el "sex appeal", el atractivo sexual que emana toda su persona y los demás llegan a sentir, pero que él sólo utiliza para conquistar a Jane, su relación no es tímida ni pacata, ambos son apasionados por naturaleza, y la historia de Charlotte Bronté transmite eso en sus páginas, en algunas escenas que si bien no son descriptivas al estilo moderno, lo dejan traslucir notablemente.
He leído que Charlotte admiraba a Lord Byron y mucho de esta fascinación lo plasmó en su héroe. De allí este carácter complejo y sensual de Rochester.
--------------
Todas estas características se amalgaman en la interpretación de Toby Stephens, actor británico de larga carrera en teatro, cine y radio.
En 2006 tenía la edad ideal , ya que contaba con 37 años, que es aproximadamente la edad del señor Rochester.
Británico y con la estatura correcta( 1,80), este hombre estaba acostumbrado a interpretar a villanos y tipos despreciables.
Creo que éste fue el gran acierto de su elección, ya que posee la ambigüedad necesaria para transmitir esa complejidad de la que hablamos.
Puede aparentar a la perfección las dos caras de Rochester, como el ying y el yang.
Y además es guapo, pero no guapo al uso como Jude Law o la belleza perfecta de J.D., sino con ese toque de imperfección necesario para el rol.
Toby tiene ese atractivo un poco perverso y algo peligroso, (como Richard Armitage), y si quiere, puede ser frío y sarcástico.
Él modernizó al personaje y se atrevió a brindarle toda esa sensualidad que Rochester posee, su Rochester es sexy, intensamente sexy.
El único problema es que Toby más que rubísimo, es pelirrojo, cuando sabemos que Rochester es moreno, con espléndidos ojos negros y cabellera oscura.
Lo de los ojos no hubo nada que hacerle, pero los responsables de la miniserie transformaron muy bien a Toby. Y, sus patillas, y su enrulada melena oscura quedaron fabulosas.
Increíblemente, es el único actor( de todas las adaptaciones) que realmente tiene el cabello como lo describe la autora en el libro.
El momento en que más se destaca la interpretación de Toby es en la parte final de la historia, poniendo a flor de piel la vulnerabilidad de Rochester y su inmenso dolor por la pérdida de su fuerza, independencia y del amor de su vida.
Cuando al fin la reencuentra, toda la felicidad del mundo se plasma en sus gestos y en su rostro.
Y aunque se podría criticar a los realizadores por "suavizar" demasiado las lesiones del caballero, hay que decir que la actuación de Toby es magistral y es casi como ver exactamente lo que sucede en el libro.
Con estas palabras concluyo con este pantallazo a ese héroe oscuro y fascinante, que puede hacerle la competencia en nuestros sueños al inestimable Mr.Darcy.
Espero les haya gustado.
Un abrazo!
Nuestro adorado antihéroe preferido Mr.Rochester fue encarnado por Toby Stephens en la miniserie de 2006 "Jane Eyre"(BBC-Susanna White).
Como ya saben, en mi opinión es el mejor Rochester que haya existido( seguido por Orson Welles en Alma Rebelde-1944), con sumo respeto hacia los excelentes actores que lo personificaron previa o posteriormente.
La novela transcurre aproximadamente en 1840, así que ya estamos en plena época Victoriana, que comienza en 1837.
Ya estamos ubicados muy lejos de la Regencia y ya atravesamos el período de la moda romántica, y los caballeros comienzan a adoptar las formas clásicas del período victoriano.
Edward Rochester es un terrateniente importante de su condado, pero debido a su pasado no frecuenta mucho la alta sociedad y prefiere estar lejos de Londres.
Al estar generalmente en su casa o montando a los alrededores y por su propio carácter sombrío, lo veremos siempre con una vestimenta discreta con un predominio casi total de los colores oscuros y el negro.
Corbatas oscuras también, y al estar a la intemperie usará un abrigo de paño oscuro muy abrigado y cuando conoce a Jane lleva sombrero, botas altas y guantes.
En el libro se describe este capote con todo detalle, aunque el de la miniserie no se parece taaanto.
Aquí lo vemos en el momento en que se conocen.
Quisiera destacar en este punto del análisis, el excelente trabajo de los diseñadores de vestuario en cuanto a la gran ayuda visual del cuerpo de Rochester, fíjense cómo hace parecer a Toby mucho más fornido y ancho de lo que es realmente. Como sabrán, en el libro Jane lo describe de este modo.
Sin embargo en algunas oportunidades Rochester sale de su sobriedad habitual y lo vemos utilizando un cravat níveo y vaporoso, que ya estaba algo pasado de moda, pero coincide con la época de su primera juventud.
Durante la visita de Blanche Ingram y su séquito a Thornfield, Rochester experimenta una suerte de transformación durante la cual se viste con sus mejores atavíos y despliega su capacidad de seducción y civismo.
Ya no es el malhumorado amo de Jane sino un encantador caballero de sociedad, que sabe cómo conquistar y entretener a sus invitados.
En las elegantes cenas nocturnas lo veremos con un traje azul oscuro de excelente corte, pantalones ceñidos y zapatos de gala, adornado por el cravat y un precioso chaleco en color crema, que le dan luminosidad al rostro de Toby, un acierto de los vestuaristas coincidente con la otra cara de Rochester
Pero el conjunto que me resulta más interesante es su atuendo de cabalgar: una chaqueta larga en color rojo intenso, pantalones ajustados en gris, las botas altas, un chaleco dorado con rayitas realzado por el blanco cravat.
Cuando Jane retorna de la casa de su tía y luego de la declaración, el caballero volverá a sus prendas habituales pero ya no en colores oscuros, nuevamente coincidiendo con el estado de su corazón.
Finalmente tenemos el atavío del tormentoso caballero durante su malograda boda con Jane, con su elegante traje de gala, y vale decir que está muy atractivo.
Luego tenemos las escenas en las que intentará persuadir a Jane de quedarse a su lado, ya dejando de lado la chaqueta y quedando en mangas de camisa y como sabrán las damas que gustan de esta versión, mostrando el lado más sensual de Rochester.
Ya sobre el final de la miniserie, con el caballero reconciliado con la vida y el amor, junto a Jane y sus hijos vemos su último atuendo, en tonos marrones claros.
Todo esto podemos decir acerca del tópico vestuario. Pasemos ahora a la segunda parte, quieren?
----------------------------
Pequeño análisis del personaje:
Qué fantástico desafío debe de ser para un actor encarnar a Edward Rochester...y a la vez qué atemorizante. Cómo un hombre de carne y hueso, nacido en nuestra época puede exteriorizar la fantástica escencia de esta criatura fascinante y llena de contradicciones? tal vez uno de los héroes más complejos que haya dado la literatura romántica, un hombre adelantado a su época, terriblemente apasionado, con una ternura feroz que te llega hasta la médula, peligroso como una fiera pero capaz de la alegría más inocente y el amor más puro.
No resulta acaso malévolo y cruel durante la jugarreta que le hace a Jane para descubrir sus sentimientos durante la estadía de Blanche? pero terriblemente tierno al confesar a Jane que jamás vió en esa señorita nada que lo atrajera en lo más mínimo... pero ella, la pequeña institutriz hace latir su corazón despedazado por el pasado y lo hace querer pelearse con el mismísimo Dios para conservarla a su lado?
Un personaje que comienza como un caballero lleno de misterios, irritable y difícil de tratar, se convierte después en un enamorado vehemente y al final, castigado por sus pecados, acabado, ciego, lastimado pero, al fin, redimido y reconciliado con la divinidad.
Qué arco de emociones, qué cantidad de sentimientos!
Y todavía nos queda la gran paradoja de su aspecto físico, el hombre considerado feo pero a la vez lleno de poder, inteligencia y talento. Con una personalidad avasalladora, carismática , a Rochester le importa un bledo su apariencia y esto es lo que le brinda su innata atracción.
Él es poderoso y vital, como el fuego(con este elemento lo compara Jane en algún momento).
También tiene algo de monstruo y villano, pero su corazón es bueno, generoso y no es realmente capaz de ningún acto de maldad verdadera, no olvidemos que cuida a Adele y a su esposa loca lo mejor que puede.
Rochester tiene lo que ahora llamamos el "sex appeal", el atractivo sexual que emana toda su persona y los demás llegan a sentir, pero que él sólo utiliza para conquistar a Jane, su relación no es tímida ni pacata, ambos son apasionados por naturaleza, y la historia de Charlotte Bronté transmite eso en sus páginas, en algunas escenas que si bien no son descriptivas al estilo moderno, lo dejan traslucir notablemente.
He leído que Charlotte admiraba a Lord Byron y mucho de esta fascinación lo plasmó en su héroe. De allí este carácter complejo y sensual de Rochester.
Todas estas características se amalgaman en la interpretación de Toby Stephens, actor británico de larga carrera en teatro, cine y radio.
En 2006 tenía la edad ideal , ya que contaba con 37 años, que es aproximadamente la edad del señor Rochester.
Británico y con la estatura correcta( 1,80), este hombre estaba acostumbrado a interpretar a villanos y tipos despreciables.
Creo que éste fue el gran acierto de su elección, ya que posee la ambigüedad necesaria para transmitir esa complejidad de la que hablamos.
Puede aparentar a la perfección las dos caras de Rochester, como el ying y el yang.
Y además es guapo, pero no guapo al uso como Jude Law o la belleza perfecta de J.D., sino con ese toque de imperfección necesario para el rol.
Toby tiene ese atractivo un poco perverso y algo peligroso, (como Richard Armitage), y si quiere, puede ser frío y sarcástico.
Él modernizó al personaje y se atrevió a brindarle toda esa sensualidad que Rochester posee, su Rochester es sexy, intensamente sexy.
El único problema es que Toby más que rubísimo, es pelirrojo, cuando sabemos que Rochester es moreno, con espléndidos ojos negros y cabellera oscura.
Lo de los ojos no hubo nada que hacerle, pero los responsables de la miniserie transformaron muy bien a Toby. Y, sus patillas, y su enrulada melena oscura quedaron fabulosas.
Increíblemente, es el único actor( de todas las adaptaciones) que realmente tiene el cabello como lo describe la autora en el libro.
El momento en que más se destaca la interpretación de Toby es en la parte final de la historia, poniendo a flor de piel la vulnerabilidad de Rochester y su inmenso dolor por la pérdida de su fuerza, independencia y del amor de su vida.
Cuando al fin la reencuentra, toda la felicidad del mundo se plasma en sus gestos y en su rostro.
Y aunque se podría criticar a los realizadores por "suavizar" demasiado las lesiones del caballero, hay que decir que la actuación de Toby es magistral y es casi como ver exactamente lo que sucede en el libro.
Espero les haya gustado.
Un abrazo!
jueves, 5 de julio de 2012
¿Me está usted mirando, señorita Eyre?¿Es que me encuentra guapo?
Siguiendo con Jane Eyre, quisiera reflexionar un poco sobre el tratamiento que le da Charlotte Bronte al clásico y tantas veces cuestionado tópico de la belleza física.
No soy analista literaria ni mucho menos, así que
no tengo idea si el modo de enfocar este tema fue novedoso para la época en que la historia fue escrita, pero cuando la leí me pareció que no muchos autores habían profundizado tanto y con tal sensibilidad aquel lema de "la belleza está en los ojos del que mira".
Creo haber leído que Charlotte quería desafiar la costumbre de que los protagonistas de las novelas debían ser, casi por obligación, hombres apuestos y jóvenes bellísimas.
Así que creó a Jane y a Edward, que no se destacan por su belleza sino por su temperamento y su pasión.
Además, a diferencia de las historias de Jane Austen, ellos dos se mueven bastante lejos de la sociedad y sus obligaciones sociales, aunque asistimos a típicas fiestas y actividades de este tipo en Thornfield Hall.
Me resulta interesante además, que dos de los personajes secundarios poseen todos los dones de la plenitud femenina y masculina, pero en cambio carecen de alma y muestran defectos más imperdonables como la vanidad y el egoísmo.
Son St.John y Blanche Ingram, claro.
Charlotte los describe como bellísimos, pero no les llegan ni a los tobillos a la imperfecta Jane o al "feo" señor Rochester.
En el caso de Jane, es la idea (que me resulta sublime) de que el amor y la dicha que éste proporciona pueden embellecer hasta a la mujer más insignificante. Escuchemos este fragmento:
"Mientras me peinaba, me demostró el espejo que ya no era fea. Brillaba en mi semblante una expresión de esperanza y una nueva vida corría por mis venas. Me figuraba haber descubierto el manantial de venturas, y mis ojos, bañados en sus aguas, brillaban con profundo resplandor. Muchas veces había temido la mirada del señor Rochester, creyendo que no podría complacerse en mi rostro; pero entonces ya no me importó elevarla hacia el suyo, y estaba segura de no disminuir por ello su amor hacia mí.
Nunca traje alguno me favoreció tanto, pues nunca le había llevado con tanta felicidad en el corazón"
"-Jane, hoy estás sonriente, alegre, fresca y bonita, verdaderamente bonita. ¿Es éste mi pálido duendecillo? ¿Eres el mismo granito de mostaza?..."
Con respecto al señor Rochester, la misma Jane Eyre deja en claro desde el principio que no es un hombre guapo en el sentido estricto, pero son su carisma y energía que lo hacen atrayente.
Su personalidad es más importante que su aspecto.
Y a medida que Jane se enamora, cada vez se vuelve más atractivo a sus ojos, ya que lo mira con ojos enamorados.
Un fragmento:
"estoy convencida de que casi todo el mundo lo juzgaría como un hombre feo; y, sin embargo, había tanta arrogancia inconsciente en su porte, tal naturalidad en sus movimientos, tal indiferencia respecto a su físico, y demostraba tanta confianza en la fuerza de sus cualidades morales, que todo ello compensaba la falta de belleza de su persona y, al verle, se sentía uno indiferente también ante la belleza y confiado a su altivo orgullo."
"para mí no sólo era hermoso, sino mucho más: era interesante, me dominaba, me sugestionaba, me atraía de tal modo, que llevaba todos mis sentimientos hacia él"
Es notable que durante el transcurso de la historia, Jane se preocupa muchas veces por no ser lo suficientemente bonita o de una posición social demasiado inferior, y el señor Rochester sufre por sus defectos y sus misterios temiendo no ser merecedor de ella.
Jane y el señor Rochester se miran desde el principio de otra manera, como intuyendo en el otro a la única persona que los entendería en el mundo, lejos de la sociedad hipócrita, ya que de algún modo ambos son rebeldes y un pelín revolucionarios.
No me canso de este libro y mis más humildes reverencias al talento de Charlotte Bronte que nos regaló estos personajes y este romance.
Me quedaré pensando acerca de las almas gemelas para un próximo post...
P.D: no son lindas las imágenes? las hallé en la red y me gustaron mucho :).
P.D bis:La versión de Zeffirelli es muy buena, creo que Charlotte Gainsburg se acerca mucho a la Jane original, al menos en cuanto al rostro y la mirada.
Un abrazo!
No soy analista literaria ni mucho menos, así que
no tengo idea si el modo de enfocar este tema fue novedoso para la época en que la historia fue escrita, pero cuando la leí me pareció que no muchos autores habían profundizado tanto y con tal sensibilidad aquel lema de "la belleza está en los ojos del que mira".
Creo haber leído que Charlotte quería desafiar la costumbre de que los protagonistas de las novelas debían ser, casi por obligación, hombres apuestos y jóvenes bellísimas.
Así que creó a Jane y a Edward, que no se destacan por su belleza sino por su temperamento y su pasión.
Además, a diferencia de las historias de Jane Austen, ellos dos se mueven bastante lejos de la sociedad y sus obligaciones sociales, aunque asistimos a típicas fiestas y actividades de este tipo en Thornfield Hall.
Me resulta interesante además, que dos de los personajes secundarios poseen todos los dones de la plenitud femenina y masculina, pero en cambio carecen de alma y muestran defectos más imperdonables como la vanidad y el egoísmo.
Son St.John y Blanche Ingram, claro.
Charlotte los describe como bellísimos, pero no les llegan ni a los tobillos a la imperfecta Jane o al "feo" señor Rochester.
En el caso de Jane, es la idea (que me resulta sublime) de que el amor y la dicha que éste proporciona pueden embellecer hasta a la mujer más insignificante. Escuchemos este fragmento:
"Mientras me peinaba, me demostró el espejo que ya no era fea. Brillaba en mi semblante una expresión de esperanza y una nueva vida corría por mis venas. Me figuraba haber descubierto el manantial de venturas, y mis ojos, bañados en sus aguas, brillaban con profundo resplandor. Muchas veces había temido la mirada del señor Rochester, creyendo que no podría complacerse en mi rostro; pero entonces ya no me importó elevarla hacia el suyo, y estaba segura de no disminuir por ello su amor hacia mí.
Nunca traje alguno me favoreció tanto, pues nunca le había llevado con tanta felicidad en el corazón"
"-Jane, hoy estás sonriente, alegre, fresca y bonita, verdaderamente bonita. ¿Es éste mi pálido duendecillo? ¿Eres el mismo granito de mostaza?..."
Con respecto al señor Rochester, la misma Jane Eyre deja en claro desde el principio que no es un hombre guapo en el sentido estricto, pero son su carisma y energía que lo hacen atrayente.
Su personalidad es más importante que su aspecto.
Y a medida que Jane se enamora, cada vez se vuelve más atractivo a sus ojos, ya que lo mira con ojos enamorados.
Un fragmento:
"estoy convencida de que casi todo el mundo lo juzgaría como un hombre feo; y, sin embargo, había tanta arrogancia inconsciente en su porte, tal naturalidad en sus movimientos, tal indiferencia respecto a su físico, y demostraba tanta confianza en la fuerza de sus cualidades morales, que todo ello compensaba la falta de belleza de su persona y, al verle, se sentía uno indiferente también ante la belleza y confiado a su altivo orgullo."
"para mí no sólo era hermoso, sino mucho más: era interesante, me dominaba, me sugestionaba, me atraía de tal modo, que llevaba todos mis sentimientos hacia él"
Jane y el señor Rochester se miran desde el principio de otra manera, como intuyendo en el otro a la única persona que los entendería en el mundo, lejos de la sociedad hipócrita, ya que de algún modo ambos son rebeldes y un pelín revolucionarios.
No me canso de este libro y mis más humildes reverencias al talento de Charlotte Bronte que nos regaló estos personajes y este romance.
Me quedaré pensando acerca de las almas gemelas para un próximo post...
P.D: no son lindas las imágenes? las hallé en la red y me gustaron mucho :).
P.D bis:La versión de Zeffirelli es muy buena, creo que Charlotte Gainsburg se acerca mucho a la Jane original, al menos en cuanto al rostro y la mirada.
Un abrazo!
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